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Jose Serur

Originally published in April 2025 Revised October 2026

From Vision to Victory: The Birth of Israel on Yom Ha'atzmaut

De la visión a la victoria: el nacimiento de Israel en Yom Haatzmaut

By Jose Serur5 min readIn Spanish

Summary

The article traces the road to Israel's independence, from the 1917 Balfour Declaration through the British Mandate and the Peel and UN partition plans to Ben-Gurion's declaration on May 14, 1948. It then covers the War of Independence, the creation of the IDF, the displacement of Palestinian Arabs and of Jews from Arab countries, and why Yom Ha'atzmaut is bound to Yom Hazikaron.

The full article below is in Spanish.

Cada año, cuando el sol se pone en Yom Hazikaron, Israel hace una pausa para honrar a sus héroes caídos: soldados y civiles que dieron su vida por el estado judío. En un instante, el silencio de luto se transforma en una celebración alegre, marcando Yom Haatzmaut, el Día de la Independencia de Israel.

Esta transición sagrada refleja la resiliencia de un pueblo que, tras casi 1,900 años de exilio, recuperó su antigua tierra el 14 de mayo de 1948. La historia de ese día, un triunfo nacido de lucha, sacrificio y esperanza, inspira a judíos en todo el mundo.

El camino a la independencia comenzó décadas antes. En 1917, la Declaración Balfour expresó el apoyo británico al establecimiento de un hogar nacional para el pueblo judío en la región entonces llamada Palestina. (Tras la revuelta de Bar Kojba, en el siglo II, los romanos renombraron la provincia como Siria Palestina, un cambio que muchos historiadores interpretan como un intento de borrar el vínculo judío con la tierra; aun así, una presencia judía persistió pese al exilio. El islam surgió en el siglo VII.) Esta declaración fue un hito político tras siglos de desplazamiento en Europa y Medio Oriente, y más tarde quedó incorporada al Mandato Británico.

Entre 1917 y 1918, las fuerzas británicas derrotaron a los otomanos en la Primera Guerra Mundial y ocuparon Palestina, preparando el escenario para el cambio. En 1920, la Conferencia de San Remo asignó a Reino Unido el Mandato para Palestina, que la Sociedad de Naciones aprobó en 1922 con el compromiso de facilitar la inmigración y el asentamiento judíos. Sin embargo, el camino estuvo lleno de desafíos.

En 1922, los británicos separaron cerca del 77% del territorio del mandato para crear el Emirato de Transjordania, dejando a los judíos con una porción menor. La violencia pronto escaló: la masacre de Hebrón de 1929 cobró 67 vidas judías, una advertencia de las crecientes tensiones. Los años 30 trajeron esperanza y traición. En 1937, la Comisión Peel británica propuso un plan de partición que ofrecía a los judíos un estado en cerca del 20% del territorio, en la costa y Galilea, mientras que la mayor parte del resto, incluidos el Néguev, Judea y Samaria, se uniría a Transjordania como estado árabe. Los líderes judíos, desesperados por un hogar, aceptaron negociar sobre la base de la partición, aunque no las fronteras propuestas; los líderes árabes la rechazaron por completo.

Con la amenaza nazi en aumento, los británicos emitieron el Libro Blanco de 1939, restringiendo la inmigración judía a Palestina. Esto cerró la puerta a quienes huían de la persecución, una traición dolorosa que fortaleció la determinación judía.

El punto de inflexión llegó en 1947. Las Naciones Unidas, mediante la Resolución 181, propusieron otro plan de partición, en el que gran parte de la porción judía era el desierto del Néguev. Los líderes judíos aceptaron, prometiendo igualdad de ciudadanía para los árabes en el nuevo estado. Los líderes árabes se negaron y optaron por la guerra. El 14 de mayo de 1948, el Mandato Británico terminó.

Ese día, David Ben-Gurión se levantó en Tel Aviv y declaró la independencia de Israel. Sus palabras resonaron con una visión de paz: “Hacemos un llamado, en medio del ataque lanzado contra nosotros durante meses, a los habitantes árabes del Estado de Israel para preservar la paz y participar en la construcción del Estado sobre la base de una ciudadanía plena e igualitaria y una representación adecuada en todas sus instituciones provisionales y permanentes”.

Fue una mano tendida, un llamado a la unidad.

Esa esperanza fue puesta a prueba de inmediato. El 15 de mayo de 1948, los estados árabes vecinos invadieron, abriendo la fase decisiva de la Guerra de Independencia para aplastar a la nación recién nacida.

Antes de que existieran las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI), los grupos de defensa judíos estaban listos. La Haganá, fundada en 1920, fue clave, con unidades como el Cuerpo de Campo, el Cuerpo de Guardia y el Palmaj, que combinaba combate, agricultura y educación sionista. Grupos menores, como el Etzel y el Lehi, se unieron.

El 26 de mayo de 1948 se ordenó la creación de las FDI, que unificaron estas fuerzas en un ejército disciplinado. Para 1949, los acuerdos de armisticio pusieron fin a los combates principales. El costo fue enorme: aproximadamente 4,000 soldados y más de 2,000 civiles muertos, cerca del 1% de la población judía de entonces.

Mientras tanto, cientos de miles de árabes palestinos huyeron o fueron desplazados hacia Cisjordania, Gaza y los países vecinos, por causas que los historiadores siguen debatiendo. Israel ofreció ciudadanía a los árabes que se quedaron. La mayoría de las naciones árabes, excepto Jordania, negaron la ciudadanía a los refugiados palestinos, usando su situación como herramienta política contra Israel, un rechazo frío y calculado.

El desenlace de la guerra transformó la región. En las décadas siguientes, unos 850,000 judíos salieron o fueron expulsados de países árabes, y la mayoría encontró refugio en Israel.

Yom Haatzmaut está inseparablemente ligado a Yom Hazikaron, que honra los sacrificios de las FDI.

Hoy, las FDI mantienen altos estándares de Derecho Internacional Humanitario, incluso en guerras urbanas contra grupos terroristas que se esconden entre civiles. Cuando hay civiles cerca de objetivos militares, las FDI los advierten mediante llamadas, mensajes y folletos, y a menudo cancelan operaciones para salvar vidas inocentes. Un informe de 2015 del High Level Military Group, integrado por exjefes militares de democracias occidentales, elogió estos esfuerzos y señaló que las tácticas de las FDI para evitar daños colaterales establecen un estándar alto, que podría desafiar a otros ejércitos si se codificara en ley.

En Yom Haatzmaut celebramos no solo un estado, sino un milagro: un pueblo que, tras milenios de exilio, construyó una nación próspera contra todo pronóstico. Alzamos nuestra bandera y cantamos “Hatikvah”, honrando la visión de 1948 y los sacrificios de nuestros soldados, cuya valentía asegura el futuro de Israel.